Querida madre: Confieso que tengo pocas ganas de escribir y el estado de
ánimo tampoco me acompaña.
Pero debo contarte la historia
que conozco sobre este compañero ideal.
Me refiero a un perro de aguas,
con su pelo ensortijado y carita de buen animal.
No era mío, pero siempre que uno
de mis hijos venía a verme con su familia, lo traían.
Se llamaba Leni y cuando nos
conocimos, entre los dos hubo complicidad.
Ladraba a los desconocidos, pero
a mí me respetaba y seguía mis pasos como buen guardián.
A la hora de comer, se tumbaba a
mi lado y esperaba paciente lo que yo reservaba para él.
Reunidos alrededor de la mesa los 15 de familia y si la charla se prolongaba…
Discretamente ponía su pata sobre
mi pierna como diciendo ¿Te has olvidado de mí?
¡Lástima que sin darnos cuenta
nos vaya restando años a la vida!
Leni se convirtió en un viejecito
que necesitaba mucha atención.
Con ayuda de los cuidados
veterinarios, mis hijos lograron que viviese 4 años más que los perros de su
raza.
Pero nadie es eterno, sea humano
o animal, el final nos llega y a Leni lo tuvieron que dormir para que no
sufriera más.
Dejó a la familia triste, sin pretenderlo se había convertido en uno más.
A muchos les asombrará que haya
personas que lloren por un perro.
Lo respeto y hasta lo entiendo,
pero ello se debe a que jamás han conocido el cariño que un perro puede dar.
Si supieran que lo dan todo a
cambio de nada…
Como perro que era, no sabía
hablar,
pero si lo hiciera…
daría gracias por haber tenido
unos amos preocupados siempre por su bienestar.
Leni era particular, fue un
guardián ideal, seguía velando el sueño de Marietta hasta ya avanzada edad.
Entre los dos había una
comunicación especial, el cariño era reciproco, ella jamás lo podrá olvidar.
Hay perros que también nacen con
estrella y Leni la llevaba en el collar.
Y como hoy no está el ánimo para músicas, paso directamente a dejaros un plato que seguro os va a gustar.
CALAMARES EN SU TINTA:
INGREDIENTES: 3 calamares con su
piel, una cebolla grande y una cebolleta, 1 puerro con su parte verde, un
tomate grande y un puñado de cherrys, 3 dientes de ajo, 1 pimiento verde, 150
ml de vino blanco, la tinta de los calamares, sal, aceite y perejil.
PREPARACIÓN:
1- Una vez limpios los calamares,
se procede a dar unos cortes en diagonal y superficiales, en un sentido y en el
otro, se formarán pequeños rombos y el calamar se vuelve más blando de esta
forma.
2- Cortar los cuerpos en trozos
no muy grandes y reservarlos junto a las aletas y los tentáculos.
3- Picar las verduras y los
dientes de ajo.
4- Poner una cazuela al fuego con
un poco de aceite que cubra el fondo, echar los ajos laminados.
5- Cuando los ajos empiezan a
tomar color, se añade el pimiento verde y a continuación el puerro y las
cebollas.
6- Remover para mezclar y dejar
pochar durante unos 15 minutos más o menos, la cebolla debe quedar muy
blandita.
7- Triturar los tomates con un
poco de perejil, añadirlos al sofrito, dejar que se hagan un rato y luego se
riega el conjunto con el vino blanco, subir el fuego y dejar evaporar el
alcohol.
8- Cuando el sofrito está, se
añaden las tintas disueltas en un buen chorro de agua, añadir algo más de agua
si hiciese falta y dejar cocer el conjunto unos 10-15 minutos.
9- Mientras, se pone una sartén
al fuego con un poco de aceite, se deja calentar mucho y se saltean los
calamares, se harán por tandas, no hay que amontonarlos, con el calor se
encogen y enrollan. Retirar y reservar. Al saltearlos quedará jugo en la
sartén, se va añadiendo a la salsa. Repetir esta operación hasta que se acaben
todos los calamares.
10- Triturar la salsa, añadir los
calamares reservados y salteados, tapar la cazuela y dejar cocer unos 20
minutos a fuego medio y el calamar estará a punto. Poner el punto de sal al
gusto.
11- Se sirven con arroz blanco y
el bocado es de lo más rico, me encantaría que los pudieseis probar.
Acabo esta misiva enviando
cariños de todos nosotros para los que ya estáis descansando en esa otra
dimensión.
Kasioles