Seguidores

miércoles, 2 de abril de 2025

RECORDANDO A LENI. Y DE COMIDA, CALAMARES EN SU TINTA.

 

Querida madre: Confieso que tengo pocas ganas de escribir y el estado de
ánimo tampoco me acompaña.

Pero debo contarte la historia que conozco sobre este compañero ideal.




Me refiero a un perro de aguas, con su pelo ensortijado y carita de buen animal.



No era mío, pero siempre que uno de mis hijos venía a verme con su familia, lo traían.

Se llamaba Leni y cuando nos conocimos, entre los dos hubo complicidad.

Ladraba a los desconocidos, pero a mí me respetaba y seguía mis pasos como buen guardián.



A la hora de comer, se tumbaba a mi lado y esperaba paciente lo que yo reservaba para él.

Reunidos alrededor de la mesa los 15 de familia y si la charla se prolongaba…

Discretamente ponía su pata sobre mi pierna como diciendo ¿Te has olvidado de mí?


¡Lástima que el tiempo no pare y pase tan rápido!

¡Lástima que sin darnos cuenta nos vaya restando años a la vida!

Leni se convirtió en un viejecito que necesitaba mucha atención.

Con ayuda de los cuidados veterinarios, mis hijos lograron que viviese 4 años más que los perros de su raza.

Pero nadie es eterno, sea humano o animal, el final nos llega y a Leni lo tuvieron que dormir para que no sufriera más.

Dejó a la familia triste, sin pretenderlo se había convertido en uno más.

A muchos les asombrará que haya personas que lloren por un perro.

Lo respeto y hasta lo entiendo, pero ello se debe a que jamás han conocido el cariño que un perro puede dar.

Si supieran que lo dan todo a cambio de nada…

Como perro que era, no sabía hablar,

pero si lo hiciera…

daría gracias por haber tenido unos amos preocupados siempre por su bienestar.

Leni era particular, fue un guardián ideal, seguía velando el sueño de Marietta hasta ya avanzada edad.

Adoraba a la niña, era como si fuese su cuidadora ideal.

Entre los dos había una comunicación especial, el cariño era reciproco, ella jamás lo podrá olvidar.

Hay perros que también nacen con estrella y Leni la llevaba en el collar.

Y como hoy no está el ánimo para músicas, paso directamente a dejaros un plato que seguro os va a gustar.


CALAMARES EN SU TINTA:

INGREDIENTES: 3 calamares con su piel, una cebolla grande y una cebolleta, 1 puerro con su parte verde, un tomate grande y un puñado de cherrys, 3 dientes de ajo, 1 pimiento verde, 150 ml de vino blanco, la tinta de los calamares, sal, aceite y perejil.




PREPARACIÓN:

1- Una vez limpios los calamares, se procede a dar unos cortes en diagonal y superficiales, en un sentido y en el otro, se formarán pequeños rombos y el calamar se vuelve más blando de esta forma.



2- Cortar los cuerpos en trozos no muy grandes y reservarlos junto a las aletas y los tentáculos.




3- Picar las verduras y los dientes de ajo.



4- Poner una cazuela al fuego con un poco de aceite que cubra el fondo, echar los ajos laminados.



5- Cuando los ajos empiezan a tomar color, se añade el pimiento verde y a continuación el puerro y las cebollas.




6- Remover para mezclar y dejar pochar durante unos 15 minutos más o menos, la cebolla debe quedar muy blandita.




7- Triturar los tomates con un poco de perejil, añadirlos al sofrito, dejar que se hagan un rato y luego se riega el conjunto con el vino blanco, subir el fuego y dejar evaporar el alcohol.




8- Cuando el sofrito está, se añaden las tintas disueltas en un buen chorro de agua, añadir algo más de agua si hiciese falta y dejar cocer el conjunto unos 10-15 minutos.




9- Mientras, se pone una sartén al fuego con un poco de aceite, se deja calentar mucho y se saltean los calamares, se harán por tandas, no hay que amontonarlos, con el calor se encogen y enrollan. Retirar y reservar. Al saltearlos quedará jugo en la sartén, se va añadiendo a la salsa. Repetir esta operación hasta que se acaben todos los calamares.





10- Triturar la salsa, añadir los calamares reservados y salteados, tapar la cazuela y dejar cocer unos 20 minutos a fuego medio y el calamar estará a punto. Poner el punto de sal al gusto.





11- Se sirven con arroz blanco y el bocado es de lo más rico, me encantaría que los pudieseis probar.



Acabo esta misiva enviando cariños de todos nosotros para los que ya estáis descansando en esa otra dimensión.

Kasioles

 

jueves, 13 de marzo de 2025

EN MADRID, COMIDA GALLEGA

Querida madre: Antes de nada quiero pedirte disculpas por mi tardanza en
escribirte, tengo la sensación de que al tiempo le han puesto alas, vuela.

A excepción de que he estado unos días en Madrid, haciendo vida familiar con dos de mis hijos, por lo demás, a mi regreso, no he hecho nada relevante: rellenar tuppers de comida para los otros hijos, es decir, lo de siempre.

Sabes que cuando viajo no dejo de visitar los mercados de cada ciudad, sobre todo si es portuaria, admiro los expositores de los puestos de pescado y disfruto viendo esos peces tan vivos, cosa que por aquí apenas se ven, ya llegan mareados de tanto viaje. 

A la capital de España llega una selección de pescados y todos con escamas relucientes, hasta he visto anguilas vivas.

El mercado que estaba deseando conocer, se llama Maravillas y el nombre más acertado no ha podido ser, allí se encuentra de todo y de calidad, me he quedado con ganas de volver, pero lo haré con una buena nevera.


Willy nos invitó a comer a su casa y quiso agasajarnos con una comida típica gallega, tampoco podía faltar una tarta de Santiago.

En una de las pescaderías del mercado compró un pez limón de más de dos kilos (yo no lo conocía) y en otra zamburiñas y unos berberechos enormes, a mí me encantan.






Ahora ya solo queda dirigirnos a su chalet y encender la barbacoa.

Pero antes quiero poneros una canción de Armando Manzanero y un poema que he escrito hace un tiempo, lo acabo de encontrar:




 

                          Gotas que caen del cielo

lluvia que besa la tierra

orballo que en mis mejillas

me recuerda a tus caricias.


 

Aquél beso humedecido

resguardados de la lluvia

y abrazados como niños,

era mística ternura.

 

Era aquél amor tan puro,

tan idílico, tan humano,

               que temíamos abrazarnos

por si la pasión crecía

y pudiese hacernos daño.

 

Era un tira y afloja, era…

¡qué se yo!

No encuentro las palabras

que expresen lo que se siente

cuando despierta el amor.

 

A LA PARRILLA PREPARÓ EL PEZ LIMÓN, LAS ZAMBURIÑAS Y AL CALOR DE LAS BRASAS ABRIÓ LOS BERBERECHOS.

 

ZAMBURIÑAS: Las puso boca abajo entre dos parrillas, las colocó sobre las brasas y dejó unos minutos que se hicieran, les dio la vuelta y roció cada una con aceite batido con sal, ajo y perejil.






BERBERECHOS: Los colocó en una sartén grande, la dejó calentar sobre las brasas y echó los berberechos bien lavados, se abrieron rápido y los comimos rociados con limón, a mí me encantaron.



PEZ LIMÓN:

La receta más sencilla no puede ser, el pescadero limpió y abrió el pescado para cocinarlo a la brasa y ya solo quedaba salarlo, (lo hizo con sal gorda), esperar un rato a que cogiera la sal y ponerlo en la parrilla a asar, cuando estuvo en su punto, lo roció con una mantequilla derretida con ajo, perejil muy picaditos y jugo de limón, ya estaba listo para llevarlo a la mesa y saborearlo ¡Buenísima su carne! Además nos han dicho que es rica en ácidos grasos saludables.





Antes de empezar a comer estuvimos tomando unos aperitivos que ya tenía preparados y los regamos con un vino Alvariño blanco muy frío que me recordó a mi tierra y luego seguimos con esas otras delicias a la parrilla que si una estaba buena, la otra más.




La tarta de Santiago cerró satisfactoriamente nuestra inolvidable comida en familia.



Madre, de algún modo tú también estuviste con nosotros.

Abrazos y cariños para compartir.

Kasioles

 

miércoles, 12 de febrero de 2025

SAN VALENTIN CON PASTEL DE HOJALDRE Y PIÑONES

 

Querida madre: Cuando ya son la una de la tarde y al mirar por la ventana
contemplo este día tan gris….


Recuerdo cuando comentabas que no te gustaban nada los días de invierno, yo no podía entender como las horas se te pasaban tan lentas, interminables me decías ¡la cantidad de solitarios que hacías para entretenerte!



Con el paso de los años he podido darme cuenta y comprender lo tristes que son estos días: las nubes impiden la salida del sol, la desnudez de los árboles dan sensación de frío, hay poca gente en las calles ¡pero si hasta los pájaros están escondidos!

Ahora yo también tengo la sensación de que el reloj va más lento y la oscuridad
de la mañana se prolonga hasta la hora de irse a dormir.

Cada persona tiene su reloj interno y no siempre mantiene el mismo ritmo: tic, tac, tic… tac…tic...





Y como se acerca el día de San Valentín, quiero dejaros una canción que bailé con Anthony al poco de haberlo conocido, en aquél entonces la cantaba José Guardiola.


















Se paró mi reloj

mejor dicho, dio marcha atrás,

se detuvo en un 14 de febrero

y pronto su péndulo

reanudó su característico tic, tac.

Los recuerdos tomaron vida

no, no son recuerdos,

todo es realidad.

Él está conmigo,

puedo ver su cara,

escuchar su voz,

sentir la caricia de su mirada

y del beso apasionado

que me tiene enamorada.



Hay amores que son eternos, siempre permanecerán vivos en el tiempo.


El amor es universal, pero al mismo tiempo es sensible y delicado, lo comparo con una bella planta que reclama constante atención y a la que hay que mimar todos los días.

Para festejar el día que se aproxima, hoy quiero dejaros algo dulce, tan dulce como un sincero y tierno beso de amor.




Aunque la repostería no es lo mío, si voy a tratar de intentarlo con un hojaldre relleno de mermelada y piñones por encima, es algo rápido y sencillo, la idea ha partido de algo que le vi hacer un día a Arguiñano con unos pastelillos.

INGREDIENTES: Algo más de la mitad de una lámina de hojaldre, un huevo, mermelada de melocotón o la que os guste y piñones,



PREPARACIÓN:

1- Separar la clara de la yema del huevo, para la receta solo utilizaremos la clara.


2- Batir ligeramente la clara y reservarla.

3- Desenrollar la lámina de hojaldre y cortar un rectángulo, de ese rectángulo sacar cuatro tiras, según se ve en la foto, pincelarlo.



4- Colocar las tiras cortadas sobre los lados de dicho rectángulo y volver a pincelar con la clara batida.



5. Rellenar el centro con piñones u otro tipo de frutos secos que gusten más. Espolvorear por encima con azúcar.




6- Tener calentado el horno a 200 grados con calor arriba y abajo, meter el hojaldre y a los 20 minutos estará listo con un color dorado que está diciendo cómeme.




7- Con mucho cuidado y unos gramos de paciencia, que todo hay que decirlo, no con demasiado éxito logré dividirlo en dos partes, lo he rellenado de mermelada de melocotón y lo cubrí con la tapa de piñones.





A la vista está el resultado, sabéis que no soy golosa, pero no pude remediar la tentación y he comido un buen trozo, es para nota.

Feliz día de San Valentín para aquellos que, como yo y Anthony hacíamos, lo sigáis celebrando al lado de vuestras parejas.

Abrazos, madre mía, te llevo siempre en el corazón.

Kasioles